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El fútbol, un juego de emociones

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Juegos con poder

El fútbol  es uno de los  deportes más populares del mundo; si bien es un juego, no por ello debe ser subvalorado. Es innegable su gran influencia  y el mercado millonario que maneja. Desde sus inicios, ha estado marcado por reacciones sociales intensas y por decisiones políticas que lo han reprimido o usado para intereses específicos.

Un ejemplo de lo anterior esta en el registro más cercano del fútbol moderno, hecho en 1170, en el cual se explicaba la realización de un juego de pelota  practicado por los londineneses. La violencia que se presentaba por los juegos, sumado a que distraía a los súbditos de practicar los  ejercicios militares,  llevo a que en Inglaterra se prohibiera en 1314. Los juegos tenían tanta popularidad que se desarrollaron de forma ilegal, a pesar del riesgo de ir a la cárcel. Posteriormente, gracias a las reglas, pudo organizarse encuentros con menos violencia. En 1930 se comenzó a realizar la copa mundial de fútbol, que se convertiría en el evento deportivo con mayor audiencia del mundo.

De otro lado, la importancia de los juegos esta en la educación. Jugando los niños comprenden normas, aprenden a recibir fracasos y triunfos. Tanto niños como adultos reconocemos nuestro comportamiento en situación de competencia y estrés, pues el juego alcanza un sentido de realidad tal que puede generar emociones muy intensas. Así que el juego puede ser una buena herramienta de educación emocional y social.

Así pues, en los partidos de fútbol se movilizan una gran cantidad de sensaciones, dentro y fuera de la cancha. Nuestro cerebro tiene muchas vías que darán diferentes respuestas, dependiendo de nuestras experiencias previas y de nuestros contextos. Rabia por la injusticia del arbitro, alegría por la perseverancia del equipo, tristeza por la pérdida, alegría por la oportunidad… ruleta de sentimientos. También  los jugadores se exponen a este vaivén de emociones, frente al conteo de un reloj, el talento puede ser opacado por un exceso de tensión, que impida tomar decisiones acertadas en la cancha. 

 

 
 
Emociones en nuestra vida
 
Ahora que estamos tan impregnados del fútbol que tal si hacemos el ejercicio de  vernos desde el escenario y evaluar nuestras reacciones. ¿Como jugamos en nuestra vida? ¿perdemos la motivación frente a un problema? ¿tomamos las dificultades con mucha tensión o nos paralizamos por el miedo? ¿tenemos rabia frente a los que cambian el resultado de lo que deseamos?.
 
Si vivimos sin sentir con tanta realidad el filtro de las emociones, podremos tomar decisiones más claras cuando sea necesario. Además, como en el juego, muchos resultados no cambian por más lagrimas o tensiones que pongas sobre los sucesos.
En la vida ganarás y perderás según tus expectativas, desfilaran muchas emociones, pero tanto la alegría como el dolor no serán definitivos.
 
Por el momento seguiremos disfrutando del fútbol, viendo desfilar las emociones dentro y fuera de la cancha. No por nada este deporte es tan popular,  aún tenemos mucho que aprender; la humanidad, como los niños, se va educando desde el juego. 

 

 

 


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